romina sacre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Por casi una década estuve en constante batalla con mi cuerpo. Antes de cumplir 20 años, era muy flaca, sin boobs y sin pompas, así que me podía dar el lujo de comer lo que quería y no engordaba. Eso cambió cuando a mis 21 años embarnecí. En esa época vivía en Nueva York, me la vivía de fiesta y comiendo pésimo, además de que no hacía ejercicio. Ir a comprar ropa era lo mejor/peor. Me ponía feliz de tener ropa nueva pero al entrar al vestidor era un terror. Odiaba mis caderas, mi panza, mi celulitis, mis brazos, todo. Era una constante batalla conmigo.

Fue años después, a mis 27, que me cansé de quejarme de mi cuerpo y no hacer nada así que fui con Claudia Zaragoza, una Health Coach y ahí empezó mi camino saludable. 

Han pasado casi seis años desde que tomé conciencia, desde que le doy a mi cuerpo lo mejor, que lo escucho y no le hablo feo. Es por eso que quiero compartirles lo que a mi me ha funcionado para estar feliz conmigo. 

 

1. Después de mi meditación en la mañana me tomo unos minutos para agradecerle a mi cuerpo por estar sano, porque funciona perfecto. Nunca hay que dar por hecho esto. 

2. En el desayuno siempre pienso qué alimentos me darán la energía para iniciar mi mañana. Generalmente me tomo un smoothie o un licuado, un pan con aguacate y jitomate, un café (aunque dicen que es lo peor, yo lo amo y una taza me hace feliz). 

3. Hacer ejercicio a veces da hueva, la neta. Pero aunque vayas arrastrándote al gimnasio de verdad sí te sientes mejor al terminar. Por eso amo hacer ejercicio, y no por un tema de ponerme buena sino para ser feliz y liberar estrés. También escojan workouts donde se diviertan nada en esta vida es para sufrir porque si hacen una clase que les choca, ese es el mensaje que le están mandando a su cuerpo. 

4. Todas tenemos cosas bonitas. TODAS. El problema es que nos la vivimos comparándonos con gente en Instagram. Que si Chuchita tiene cuadritos. Que si Fulanita no tiene estrías. Que si Filomena  ya bajó de peso. En serio, dejen de seguir a gente que les causa angustia. Dediquen esa energía en ustedes y en cuanto empiece la loca de la casa (su mente) a joder, regresen a agradecer lo que tienen. 

5. En mi experiencia y en mi opinión, las dietas no existen. El matarse de hambre, el restringirse y el vivir de jeta porque tienes hambre es una tortura y no sirve para un carajo. Aprender a comer bien, crear hábitos, elegir mejor qué vamos a consumir es en lo que tenemos que fijarnos. En el momento en el que eliges comida nutritiva conecta con nuestro interior y nos hace felices. 

¡Nos vemos pronto!

 

Romina SACRE

Romina Sacre es emprendedora, escritora y conductora. En el 2015, Romina lanzó rominamedia.com una plataforma digital donde publica sus experiencias mediante artículos y videos. Ella cree que la vida es para disfrutarla y compartirla pero sobretodo para reírse.

IG @rominasacre @rominamedia