En diciembre del año pasado entré en una crisis personal. Fue el resultado de dos meses en los que estaba harta. ¿De qué? Prácticamente de todo.

Para las y los que no me conocen, soy Romina Sacre, soy creadora de Romina Media y de Doglove, entre otras cosas. Soy ultra intensa, no me estoy quieta y en general, tengo muy buen sentido del humor. Me río con demasiada facilidad. Tal vez no les cheque que haya empezado mi post contándoles que terminé el 2018 hasta la madre (perdón mi francés), pero el hecho de que estuviera tan irritable, me hizo tomarme unos segundos para ver qué era lo que realmente lo provocaba.

Yo sola no lo descubrí (tiendo al drama tipo Canal de las Estrellas, Angelique Boyer se queda corta a lado mío) y durante una de mis sesiones en terapia (lo recomiendo ampliamente) llegué a la conclusión que estaba cansada físicamente y también de cumplir, hacer, decir que sí, asistir a fiestas y eventos. Tanto empoderamiento femenino y ambición me estaba haciendo daño. Fueron unos meses donde la creatividad no fluía y parecía que estaba en automático. Cuando por fin llegaron las vacaciones no hice mas que desconectarme, irme a la playa con mi novio y realmente estar presente, que se me olvida de pronto. Esos días viendo los atardeceres más espectaculares en Puerto Vallarta me hicieron reflexionar porqué hacía lo que hacía y para qué.

El porqué y para qué son dos de las palabras que más presentes están en mi vida sobre todo ahora que mi tiempo es oro. Con tantas cosas que hacemos se nos olvida la razón o el motor que nos mueve. Tal vez yo sea una vieja que se la vive cuestionándose todo el tiempo pero hay que detenerse de pronto para valorar qué es lo que nos hace felices, si aquello por lo que nos desvivimos por lograr es nuestra pasión o la de alguien más (expectativas de otros). Si lo tienes claro, ¡felicidades! Pero creo que es bastante común dudar del camino, si hacia donde me quiero mover es lo correcto o no. La vida de emprendedora es una pinche montaña rusa y es divertida la mayor parte del tiempo, pero tiene unas bajadas del terror que si no te tomas unos segundos para respirar, te carga el payaso.

En esas maravillosas vacaciones anoté en una lista las cosas que me hacían feliz como ver a mi familia, desayunar con mi novio, ir a correr, sacar a pasear a mis perros, pensar en proyectos divertidos y la más importante: ESTAR CONMIGO. Y decidí que todo eso, iba a ser mi prioridad este año.

Empecé este 2019 con la actitud correcta, cayéndome chingón y empezando a meditar, ¡y no saben mi felicidad! Llevo unos meses recordándome que no tengo que ser tan dura, que debo ser más honesta para mi y por mi, y que debo aplaudirme mis logros, aprender de mis tropezones, reír más fuerte y ser más paciente ( lo más difícil).

No sé qué les ilumine su corazón pero las invito a ver la oportunidad de crecimiento en los momentos de caos y para divertirse aunque ese cliente sea una patada en los ovarios o no nos hayan dado el proyecto.

De eso voy a hablarles en mis siguientes posts, de la importancia de no tomarnos tan en serio y de vivir con más ganas de hacer lo que hacemos.

¡Nos vemos pronto!

 

Romina SACRE

Romina Sacre es emprendedora, escritora y conductora. En el 2015, Romina lanzó rominasacre.com una plataforma digital donde publica sus experiencias mediante artículos y videos. Ella cree que la vida es para disfrutarla y compartirla pero sobretodo para reírse.